Ejercicio
¿Y si entrenar fuerza no fuera solo para ganar músculo?
Por el equipo de EM en Movimiento13 de agosto de 2026

Lo que la ciencia nos cuenta sobre fuerza, movimiento y capacidad funcional en personas con esclerosis múltiple
Cuando pensamos en entrenamiento de fuerza, probablemente imaginamos pesas, máquinas y músculos más fuertes. Pero… ¿y si los beneficios fueran mucho más allá de poder levantar más peso? En personas con esclerosis múltiple, una de las preguntas importantes es si conseguir más fuerza realmente puede ayudar a moverse mejor en la vida cotidiana. Un estudio publicado en la revista Multiple Sclerosis quiso investigar justamente eso. Y los resultados son interesantes. 💪 La pregunta era sencilla Sabemos que el entrenamiento de fuerza puede aumentar la fuerza muscular en personas con esclerosis múltiple. Pero los investigadores querían saber algo más: ¿Ese aumento de fuerza puede convertirse también en una mejor capacidad para realizar actividades funcionales? Para estudiarlo, un grupo de personas con esclerosis múltiple realizó un programa de entrenamiento de fuerza progresivo supervisado durante 24 semanas. Otro grupo continuó inicialmente con su actividad habitual. Los investigadores evaluaron diferentes aspectos relacionados con la fuerza y el funcionamiento de los músculos de las piernas, y también observaron cómo evolucionaba la capacidad funcional. 🧠 No se trata solamente de tener músculos más grandes Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que los investigadores observaron cambios en la forma en que el sistema neuromuscular era capaz de activar y utilizar los músculos. Es decir, cuando entrenamos fuerza, no solamente puede cambiar el músculo. También puede mejorar la capacidad del sistema nervioso para utilizarlo. Y esto es especialmente interesante en la esclerosis múltiple, porque la capacidad para realizar una actividad no depende únicamente de cuánta masa muscular tenemos. La manera en que nuestro sistema nervioso consigue utilizar esa musculatura también importa. 🚶♀️ ¿Y esto se tradujo en algo útil? Sí. Después de las 24 semanas de entrenamiento, las personas que habían realizado el programa mostraron mejoras en diferentes aspectos de su función neuromuscular y estas mejoras se relacionaron con una mejor capacidad funcional. En otras palabras: Más fuerza y mejores adaptaciones neuromusculares → mejor capacidad para desenvolverse físicamente. Esto es importante porque el objetivo del ejercicio no debería ser solamente conseguir levantar más kilos. El objetivo final es que esa capacidad pueda ayudarnos a movernos, caminar, levantarnos, subir escaleras o realizar nuestras actividades cotidianas con mayor facilidad. ⏳ ¿Y qué pasó cuando terminó el entrenamiento supervisado? Aquí aparece otra parte interesante del estudio. Después de las 24 semanas de entrenamiento supervisado, los participantes continuaron realizando actividad física por su cuenta durante otras 24 semanas. Y las mejoras en la capacidad funcional se mantuvieron. Esto nos recuerda algo importante: El ejercicio no tiene que ser una intervención puntual. Aprender a entrenar y encontrar una forma de mantener la actividad física en el tiempo puede ser una parte importante del proceso.
Para reflexionar
🎯 Entonces… ¿qué nos enseña este estudio? No significa que todas las personas con esclerosis múltiple deban entrenar de la misma manera. Tampoco significa que levantar más peso vaya a detener la enfermedad. Lo que este estudio aporta es algo mucho más concreto: Un programa de entrenamiento de fuerza progresivo y suficientemente prolongado puede producir adaptaciones neuromusculares que se traduzcan en una mejor capacidad funcional. Y eso cambia un poco la forma de pensar el entrenamiento. No se trata solamente de: > “Quiero tener más fuerza”. También podemos preguntarnos: > “¿Qué quiero poder hacer con esa fuerza?” Porque detrás de cada ejercicio puede haber un objetivo mucho más importante: poder moverse mejor y mantener la mayor autonomía posible en la vida cotidiana 🗣️ Para compartir Queremos conocer tu experiencia: 1. ¿Hacés actualmente algún tipo de entrenamiento de fuerza? 2. ¿Notaste alguna diferencia en tus actividades cotidianas desde que empezaste a entrenar? 3. ¿Hay alguna actividad que antes te costaba y que ahora podés realizar con mayor facilidad? 4. ¿Qué te resulta más difícil a la hora de mantener una rutina de ejercicio? 5. Si pudieras mejorar una sola cosa relacionada con tu movimiento, ¿cuál sería? No hace falta responder con términos médicos. Tu experiencia también es información.
Referencias
- 1.📚 Bibliografía Kjølhede T, Vissing K, de Place L, Pedersen BG, Ringgaard S, Stenager E, Petersen T, Dalgas U\. *Neuromuscular adaptations to long\-term progressive resistance training translates to improved functional capacity for people with multiple sclerosis and is maintained at follow\-up\.* Multiple Sclerosis\. 2015;21\(5\):599–611\. doi:10\.1177/1352458514549402\.
Este contenido tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la consulta con tu médico, kinesiólogo o equipo de salud, y no debe usarse para diagnosticar ni tratar ninguna condición. Ante cualquier duda sobre tu tratamiento, consultá con un profesional.
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